Es fin de semana y qué mejor manera que disfrutar de él con buen anime, más ahora que está acabando la temporada.

Si quieres repetir algunos clásicos de Studio Ghibli o eres nuevo en el género, queremos recomendarte las siguientes películas:

Mi vecino Totoro

Si conoces Studio Ghibli sabes quién es Totoro.

Mientras la madre de las pequeñas Satsuki y Mei está en una sanatorio debido a su tuberculosis, su padre, un profesor universitario decide mudarse a una casa cerca de una enorme bosque. Un día mientras jugaba, la hermana menor, Mei, se encuentra con unas pequeñas criaturas que resultan ser duendecitos de polvo. Entretenida con ellos Mei termina adentrada en el bosque donde se encuentra con una enorme criatura profundamente dormida, con la apariencia de un roedor, quien en realidad es un espíritu del bosque llamado Totoro.

Después de recibir las malas noticias de que su madre no podrá volver a casa aún, enojada y triste, Mei escapa tratando de ir al hospital donde se encuentra su madre, asustada y muy preocupada. Satsuki es ayudada por el guardián del bosque Totoro junto con otro espíritu, el Gatobus.

El viaje de Chihiro

Otra magnífica obra de Studio Ghibli, que ha ganado el Oscar por mejor película animada en el 2002, y es una obra que todo fan del anime debería de ver.

Chihiro, junto a su familia, se mudan de ciudad debido al trabajo de su padre, aunque a ella no le gusta mucho la idea ya que por esto tiene de dejar sus amigos. Durante el vieja su padre decide tomar un atajo que los lleva a toparse con un viejo edificio. No muy convencida de entrar, Chihiro y sus padres aparecen en lo que al principio parece un pueblo abandonado.

Después de ser acusados de ladrones, los padres de Chihiro son convertidos en cerdos. Chihiro está determinada a salvar a sus padres pero tendrá que superar muchos obstáculos como brujas, dioses, dragones y monstruos

El increíble castillo vagabundo

Si te gusta la magia, El increíble castillo vagabundo te encantará. En tiempos de guerra, una joven de 18 años, dueña de una sombrerería heredada por su padre, tímida pero con mucho coraje es maldecida por una bruja quien cambia la apariencia de Sophie por la de una anciana.

Después de este acontecimiento ella decide ir en busca de ella para que rompa la maldición, pero lo que menos esperaba era que en su camino se encontrara con un enorme castillo ambulante. Al entrar en él, Sophie nota lo descuidado que está el lugar y toma la decisión de contratarse para limpiarlo. Lo que nunca se imaginaria es que el dueño de este castillo sería un poderoso mago llamado Howl, a quien ella ya conocía porque la había rescato del acoso de unos soldados días antes de que cayera un maldición sobre ella.

Ahora junto a la ayuda del hechicero Howl y sus sirventes, Sophie tiene una nueva oportunidad para reinventarse.

La Princesa Mononoke

El príncipe Ashitaka logra salvar a su aldea del ataque de un demonio que destruye todo lo que toca. Después de darle muerte, Ashitaka se entera de que su brazo ha sido contaminado por el demonio, por lo que decide ir a la tierra natal de dicha criatura, para así encontrar una posible cura antes de que el odio haga que la maldición se propague por todo su cuerpo y lo mate.

El príncipe emprende su camino en donde se encuentra con varios conflictos entre clanes de demonios y monstruos, y durante su visita a una aldea presencia el ataque por un clan que es comandado por la Princesa Mononoke.

Me encantaría hablar de esta película aún más, pero no creo que haya suficiente tiempo y palabras, esta es otra obra de arte creada por el Studio Ghibli, incluso aquellos que dicen no ser fans del anime no pueden desacreditar esta maravillosa película.

La tumba de las luciérnagas

A finales de la Segunda Guerra Mundial, un joven de 14 años llamado Seita, al borde de la muerte, empieza a recordar los sucesos de su corta vida junto a su hermana menor Setsuko. Seita y Setsuko son hijos de un oficial de la armada japonesa, y tras un bombardeó los hermanos se retrasan para llegar al búnker donde su madre los espera.

Terminado el bombardeo, los hermanos buscan a su madre y terminan en una escuela que fue convertida en hospital de emergencia. Seita logra encontrarse con su madre quien está muy malherida y termina perdiendo la vida. Los hermanos son recogidos por sus tíos aunque no de muy buena gana, y conforme pasa el tiempo y el desprecio de sus familiares crece, Seita se marcha con su hermana pequeña. Sin comida, medicinas o refugio, los hermanos terminan en la calle donde la esperanza de sobrevivir se hace más y más pequeña. Sin duda esta película hará llorar hasta al más valiente.

Kaze Tachinu

Tal vez esta sea la película anime más normal que vayas a ver.

Studio Ghibli siempre nos sorprende con historias de fantasía como demonios, espíritus, princesas, castillos, etc. Pues ese no es el caso de Kaze Tachinu, una película biográfica que narra la vida de Horikoshi Jiro, un ingeniero aeronáutico quien diseñó varios aviones militares como el avión de combate Zero, utilizado en la Guerra del Pacificó durante la Segunda Guerra Mundial.

Empezando desde su niñez, podemos ver como su pasión por los aviones lo llevaron a ser un talentoso ingeniero, como conoció el amor y tuvo que luchar por él. Desde ámbitos políticos y sociales, esta película nos enseña como Japón maduró durante tiempos tan difíciles como los tiempos de guerra.

Pom Poko

¿Cuántas veces nos preguntarnos si los animales nos pueden entender? En esta película si lo hacen muy bien y están molestos.

Según una tradición popular, algunos animales sobre todo los mapaches tienen la habilidad de transformarse no sólo humanos, sino también en varios objetos con solo desearlo. Después de que los humanos empezaron a invadir sus territorios, los tanuki no pudieron aguantarlo más y decidieron tomar cartas en el asunto así que empezaron una estrategia para vengarse de los humanos por tomar lo que no es suyo y no perder más territorio.

Como ves, muchas de las películas no solo son de Ghibli, sino de sus productores y directores más famosos.

¿Qué otra película nos recomiendas? No olvides dejarlo en los comentarios.

Por Michi Quirós

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