Atención: El siguiente artículo está repleto de Spoilers sobre Star Wars: Beckett #1, aunque también de muchos datos épicos.

En caso de que aún no lo sepas, el pasado 15 de agosto Marvel Comics sacó a la venta Star Wars: Beckett, un cómic que sirve como precuela de Solo: A Star Wars Story, está de más decir que es una lectura recomendadísima. En su primera entrega, vemos como los rebeldes tenían planeado luchar contra el Imperio antes de que los Jedi reaparecieran.

La historia hasta ahora

Si viste Solo: A Star Wars Story, seguro recuerdas a los habilidosos ladrones Tobias Beckett, su esposa Val y el piloto Rio Durant. Beckett, es quién recruta a Han Solo y Chewbacca, los traiciona y finalmente (hey, les advertimos que habrían spoilers) muere en un duelo con Han. En la historia de este cómic, vemos a un joven Beckett tratando de vender materiales robados a los villanos de Solo: Dryden Vos y su equipo, los Crimson Dawn.

La historia comienza en el planeta Hovun IV, vemos al trío de ladrones asaltando un bar, aunque su verdadero objetivo es el de ponerle un rastreados al malandrín (hoy domingo se me permite usar estas palabras) llamado Dvorad. Es entonces cuando inicia una persecución con el propósito de obtener unos misteriosos chips, los cuales son revelados más tarde como Chips de I.D. en blanco. Los ladrones logran obtenerlos eventualmente, pensando que Dryden querrá comprarlos; ahora, hay que entender que estos chips son un ítem realmente raro y difícil de conseguir allá en la Galaxia muy muy lejana.

¡Ah! Pero hay un giro en la trama

Sin embargo no es Dryden quién aparece como comprados, sino Enfys Nest, a quién recordarán como de Solo como la rebelde que odia a Beckett de corazón. ¡Qué giro! Esta es una de las primeras veces que se encuentran, con Enfys pretendiendo ser Dryden y metiendo al equipo de Beckett en una trampa. Enfys revela que los chips en blanco son para ayudar a los rebeldes en la construcción de su plan para acabar con el Imperio.

La idea es simple: usando los chips para obtener nuevas identidades, no solo podrán esconderse de los imperialistas persecutores para esparcirse por la galaxia, sino que también pretenden plantar rebeldes espías dentro del Imperio. Beckett tenía una idea similar: los chips podían ser usados por él y Val para empezar una nueva vida juntos. Sin embargo a Beckett no le interesan los asuntos entre los Rebeldes y el Imperio, acto seguido: el tiroteo comienza. Durante el encuentro, Beckett decide que si él no puede tener los chips, entonces nadie lo hará; destruyendo su propia nave y los chips con ella. Los protagonistas (los de este cómic, al menos) logran así escapar con vida.

Al final, el cómic nos muestra un poco más de la visión de estos ladrones y el por qué acostumbran a luchar sólo por sí mismos, a la vez que nos presenta qué tan desesperados están los rebeldes. Una pena que el plan no funcionase por el simple hecho de no poder encontrar más chips en blanco a lo largo de la galaxia (les dijimos que eran raros), sin embargo es fácil pensar que los Rebeldes encontraron alguna alternativa, pues en Rogue One vemos como Galen Erso y otros espías fueron capaces de filtrarse bajo las narices del Imperio, de una u otra forma.

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Sobre El Autor

Psicólogo convertido a la Nintendorología desde 1996. Dueño de un gato negro, muy fan del cine, los cómics, el rock y la manera en la que Mario salta sobre los Goombas.