La primera dirección de Iván Porras no solo es la ganadora del premio a Mejor Ópera Prima en el Festival Internacional de Cine de Montreal sino que se ha convertido durante este fin de semana en una sorpresa de taquilla en las salas nacionales. Funciones agotadas, comentarios positivos en redes, y hasta una campaña para que la cinta se exhibiera en cines afuera de la capital, hablan bien de El Baile de la Gacela.

Sin spoilers

La historia cuenta los intentos de Eugenio por acercarse a Carmen, una compañera de los cursos de baile que imparten a adultos mayores en un centro comunal. Sin embargo, para Carmen el baile es una forma de cumplir un sueño, ganar un concurso, no es una forma de ligar como parece ser para Eugenio. Por esta razón el señor de 70 años debe insistir y buscar la forma de convencerla de que esto va más allá de algo romántico e incluso sexual, para él también es importante demostrarse a sí mismo que puede enfrentarse a la presión y poner su dedicación en conseguir el trofeo.

A la pareja la acompañan la nieta de Eugenio que le comprende y ayuda en sus aventuras, el instructor, Daniel, que será el que deba sufrir con la poca química que tienen en la pista de baile, y los amigos de Eugenio que pasan juzgando y apoyando las ocurrencias de su camarada.

Lo que puede parecer una trama sencilla se va complicando conforme vamos conociendo más del pasado de los protagonistas, pero el encanto de esta película es justamente que a pesar de los acontecimientos hay una sencillez presente que parece conseguirse con los años y que da una visión diferente a la historia.

Ópera Prima

El primer trabajo de Iván Porras es impresionante, es conmovedor sin ser cursi, es real y sincero, tiene un muy buen manejo de las herramientas del lenguaje cinematográfico que pone a disposición de la historia (el montaje de las clases de baile es exquisito), posee un humor que se mantiene siempre en el filo de lo correcto pero nunca llega a ser irrespetuoso, logra buenas actuaciones de todo su elenco a pesar de que su protagonista no es actor.

Pero lo más importante, según mi criterio, es que hay una historia. Se podría decir que siempre la hay, pero la diferencia en el Baile de la Gacela es que la historia va avanzando de una forma lógica, movida por sus personajes, contada valiéndose de la forma, la estética y la fotografía, haciendo buen uso de la música y la edición. Se percibe un guión trabajado, y sobre todo cuestionado, puesto a prueba. Eso se agradece.

La película es una comedia con personajes entrañables, con giros en la trama y con un discurso necesario y sorpresivo. Es una producción hecha con alma y con respeto, pero que genera conversación, es agradable de ver y fácil de recomendar. Así que vayan a llenar las salas.