Esta semana se estrena en las salas de cine lo nuevo del director Pascal Laugier, el mismo que creo allá por el año 2008 la polémica, violenta e impactante Martyrs (Mártires), la cual por cierto luego tuvo un remake en  Estados Unidos, definitivamente una película que puso en el marco del cine de terror a este realizador francés.

En esta ocasión, Pascal reafirma su estilo: Ghostland trata de una madre y sus dos hijas adolescentes que se mudan a una vieja casa recibida por herencia, a su llegada, en su primera noche, son violentadas por dos extraños quienes irrumpen en la casa. Como ven, nuevamente tenemos a mujeres como protagonistas siendo ultrajadas salvajemente sin piedad, y como es de esperar, la violencia gráfica es parte de la propuesta. Al punto que, en cierto momento de la grabación, una de las actrices sufrió “un accidente”, recibiendo graves lesiones en su rostro, y si ven la película, quedará la duda de si es solo maquillaje lo que tiene la muchacha, o son heridas reales. Aunque tranquilos (algunos), el gore no es extremo.

Sin bien Ghostland no es una nueva Martyrs, hay que darle crédito por sí misma. Una mezcla de varios géneros como lo son el home invasion, torture, survival y slasher, dan forma a una película que realmente genera tensión, es retorcida y que no es lo que parece a primera vista. Hay que reconocerle algo al director:  se nota en la película que realmente hizo lo que quiso, incluyendo algunos excesos que parecieran hasta un acercamiento al cine de Rob Zombie.

Con todo y su violencia física, lo más valioso en Ghostland es cierta complejidad psicológica presente en las protagonistas que, de solo pensar en ponerse en los zapatos de ellas, realmente es terrorífico. Lograr sentir la congoja llegado a cierto punto en la película por parte de una de las jóvenes, como lo que se siente cuando se despierta de un bello sueño con la desilusión de que la realidad  es otra, pero aumentando la desazón de que esa realidad es como un infierno, es lo mejor de la película.  Que por cierto, el título en español para Latinoamérica es: “Pesadilla en el Infierno”.

No todo es correcto en Ghostland, se le puede criticar que los extraños y perturbadores invasores son muy unidimensionales, no entendemos sus razones, ni el porqué de su locura. También hay ciertos artificios que buscan el susto fácil al estilo de James Wan, que poco encajan con el estilo de la película y pareciera una iniciativa para tratar de hacer un poco más comercial la propuesta. También hay  cierto exceso visual sirviendo como fetiche nada más, y que se aleja un poco de un enfoque realista, aunque esto puede ser tomado, al contrario, como un elemento distintivo y retorcidamente interesante si el espectador congenia con la idea.

 

Al final, no queda más que recomendar esta película, en lo que parecer ser, un buen año para el cine de terror.

Trailer: