Sencillamente no se puede intuir como va terminar esta película. Es lo primero que hay que decir sobre Cam, un filme disponible en Netflix a partir de este momento. Como comentamos en una nota anterior, la historia trata sobre una modelo de web cam que se ve sustituida por otra persona idéntica en la pantalla de su computadora.

El guión no le falla a la propuesta, es inteligente y aparentemente sencillo y superficial. Pero repasando un poco lo que nos cuenta, no tardamos mucho en aceptar su profundidad. Un thriller tecnológico que se desliza entre lo literal y lo surreal que sirve para crear un interesante cuestionamiento sobre la crisis de identidad y la inseguridad causada en esta época por la enfermiza necesidad de la aceptación de nuestro “yo” digital en las redes sociales.

Con gran acierto en los cortes elaborados en la sala de montaje, y acompañada  de una banda sonora muy a tono con los momentos dramáticos, la destacada actriz Madeline Brewer (The Handmaid’s Tale) se echa al hombro convincentemente la personificación de una chica a la que el mundo que adora se le derrumba y trata a como de lugar, de recuperarlo.

El miedo moderno a perder el control de nuestro perfil en redes y quedarnos sin poder accesar a nuestro cuenta, se maximiza acá, de forma tal que, desgraciadamente el horror que vive la protagonista es mas cercano de lo que quisiéramos, y por eso sentimos esa cercanía a pesar de la ficción, porque queremos saber como terminará todo.

Al final, ese enfrentamiento en la casa de espejos que todos tenemos miedo de llevar a cabo, es manejado de forma convincente, siendo nosotros testigos de la muerte y renacimiento de la chica duplicada, gracias a la manipulación por parte del ego que no aprende, aún después de todo, que la adicción virtual puede desequilibrarnos hasta partirnos en distintas partes, demonios internos que no dudarán en quitarnos la tranquilidad.