El equipo creativo detrás de Deadpool 2 busca que la secuela se mantenga a un tamaño similar a la original. De hecho, el productor Simon Kinberg comentó a EW que evadir la trampa de inflar las cosas en una secuela es «el mayor mandato al realizar una segunda película».

A esto se refiere no sólo a los personajes y la acción que veremos, sino también al presupuesto. Ryan Reynolds cree que el nuevo director, David Leitch, es quien lleva ese enfoque de «menos es más». El actor además puso de ejemplo a John Wick, como un medio que demuestra lo que es capaz de hacer el director. Además afirmóo que él puede «crear una película con un presupuesto ultra reducido» y que se vea como si se produjera «por 10 ó 15 veces más de lo que cuesta».

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Kinberg además agregó que la aproximación de la secuela no son «las explosiones y los efectos especiales», sino «el tono, el estilo y el humor» de la primera.