No hay duda de que el impacto que ha ocasionado la muerte de Stan Lee estará muy presente durante varios días en todo el mundo y los homenajes hacia su persona no dejaran de realizarse. Y es que sus obras han trascendido durante décadas en la cultura popular, muchos crecimos viendo sus comics o las adaptaciones que se han dado de sus grandes proyectos.

Entre los muchos aportes que se han compartido se encuentran algunas columnas que en los años 60’s que trataban sobre temas como el racismo y la intolerancia. Se puede leer en estas: «El fanatismo y el racismo se encuentran entre los males sociales más mortales del mundo. Pero, a diferencia de un equipo de supervillanos disfrazados, no pueden ser detenidos con un puñetazo, el snoot, o un disparo de una pistola de rayos. La única forma de destruirlos es exponerlos, revelarlos por los males insidiosos que realmente son. […] Tarde o temprano, si el hombre es digno de serlo. De su destino, debemos llenar nuestros corazones de tolerancia”.

Estas columnas fueron escritas por Lee durante uno de los años donde los disturbios raciales fueron muy grandes en la historia estadounidense. La lucha por Derechos Civiles, el final de la prohibición de del matrimonio interracial fueron de los acontecimientos que más alborotaron esta época, exactamente en el año de 1967. El año siguiente se dio la muerte de Martin Luther King Jr, uno de los acontecimientos que marcaría la lucha contra la discriminación y el racismo.

«Ninguno de nosotros vive nuestras vidas en el vacío, ninguno de nosotros está ajeno a los eventos cotidianos que nos rodean, eventos que dan forma a nuestras historias tal como lo hacen en nuestras vidas». » Pero de alguna manera, no puedo verlo de esa manera. Me parece que una historia sin mensaje, aunque sea subliminal, es como un hombre sin alma». Escribió Lee en 1970 como critica a los lectores que señalaban que los comics solo eran una forma de escapar y nada más.

Para muchos los comics solamente aun en épocas son historias imaginarias para el entretenimiento de las personas, pero para Stan Lee no. Un ejemplo lo son los X-Men, uno de sus más grandiosas obras, en las que se ve reflejada una sociedad que discrimina a los mutantes, mientras estos luchan para proteger un mundo que no los comprende y les teme por ser diferentes. Incluso en épocas recientes hemos notado como se ha incursionado más en el ámbito cuando en el 2015 cuando en una entrevista se le pregunto sobre la homosexualidad del personaje de Iceman  a lo que respondió: “Wow, nunca supe eso. No me importa lo que pase mientras cuenten buenas historias, y lo hacen».

Lee, de 94 años, grabó un mensaje de video para el canal de Marvel en YouTube como respuesta a los acontecimientos en Virginia el año anterior, reafirmando que las historias de Marvel «tienen espacio para todos, independientemente de su raza, género, religión o color de su piel. Las únicas cosas para las que  no  tenemos espacio son el odio”

Es por eso que debemos recordar a Stan Lee no solo como el creador de los personajes que nos hacen volar la imaginación, o nos entretienen cuando vamos al cine, sino como el ser humano que también fue y sus mensajes implícitos en sus obras para la retroalimentación de una sociedad que necesita de valores para una mejor convivencia y que como muchos fanáticos somos testigos sin importar la raza, nacionalidad, orientación sexual un mundo como el que creo Lee logro unirnos.